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lunes, 28 de julio de 2008

Un Poema que me duele!!!


Leí un blog que habla sobre una traición , inmediatamente me acorde de este poema, sera que yo misma me siento algo traicionada pues ya ven yo portándome bien y el (bueno la verdad no se que hizo), pero siento algo rarito en mi corazón.....



HUMORISMOS TRISTES

¿Qué si me duele? un poco,

te confieso que me heriste a traición,

mas por fortuna tras el rapto de ira vino un adulce resignación... pasó el acceso.


¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?

El amor es un huésped que importuna, mírame cómo estoy,

ya sin ninguna tristeza que decirte, dame un beso.

Así, muy bien, perdóname fui un loco,

tú me curaste -gracias-,

y ya puedo saber lo que imagino y lo que toco.


En la herida que hiciste, pon el dedo,

¿Qué si me duele? Sí, me duele un poco,mas no mata el dolor...

no tengas miedo...

De Luis G. Urbina
y tu has sentido alguna vez una traición?

miércoles, 30 de enero de 2008

POEMA 20


PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.